En un correo te dije: Bienvenido a mi Locura,
Sin darnos cuenta estábamos en Roma viviendo una aventura.
Luego decidimos perdernos y aparecimos en Oporto,
visitamos algunas plazas y bodegas, el tiempo parecía muy corto.
Cerramos los ojos y sentados a orillas del Duero,
nos dejamos llevar por un viento ligero.
Despertamos en París y en la Torre te dije que sí - sin temor,
porque sabía que en mi corazón ya no había dolor.
Fue difícil liberarlo de esa armadura,
pero tú lo lograste con tu paciencia y ternura.
Recorrimos felices toda la ciudad,
no sin antes desayunar nuestro pain au chocolat,
Ahí me di cuenta que a tu lado París era más bella,
casi tan deliciosa como la crepe con nutella.
Esta tarde no viajaremos juntos me voy de Madrid y tengo que partir,
seguro te hago una broma para escucharte reír.
Sé que lo normal es hacerse promesas,
pero tú sabes que no creo en ellas porque las palabras son traviesas.
Sin embargo para todo hay una excepción mi amor,
no me prometas que vas a ir a Lima en Agosto o en Diciembre,
sólo prométeme que los recuerdos de Roma, Oporto y París los guardaras siempre.