martes, 15 de mayo de 2012

Amor Verdadero: Balance entre lo Emocional y Racional

¿Estaré enamorad@? ó ¿Me estaré volviendo a enamorar? Son las preguntas que alguna vez nos hemos hecho. Preguntas que originan un análisis exhaustivo de los sentimientos que en ocasiones comprende varios tipos de test, tales como: “el famoso pros y contras”, “100 atributos indispensables que debe tener tu hombre o mujer ideal”, “el marketero DAFO” entre otros. Pero desde luego, existen también fuentes secundarias como los pronósticos de los amigos, el tarot o consejos del psicólogo.
Reconozco que soy partidaria de la aplicación de medidas extremas en algunas circunstancias pero por favor no lleguen al extremo de Googlear: ¿Como saber si estoy enamorad@? y menos darle click  en  “Voy a tener suerte”..en  definitiva no creo que esa búsqueda los lleve a una respuesta razonable.
Por otro lado, es probable que el sexo masculino no haga este tipo de búsquedas debido a lo girly que son pero seguro realizan otras… tipo: ¿Cómo gilear a una chica? ó ¿Cómo lograr que una mujer llegue al climax?  Es gracioso saber que en el marco de la igualdad  ambos sexos no escapamos de lo patético.
El caso es que cuando uno constantemente se pregunta ¿Estaré enamorad@? Es porque realmente no lo está, ya que cuando uno se encuentra bajo la influencia del amor no pierde el tiempo haciéndose esa clase de preguntas, simplemente lo sabes y sientes. Sin embargo, en mi opinión es muy distinto cuando te cuestionas si te estás volviendo a enamorar, porque inconscientemente estás afirmando que puede existir aquella posibilidad.
Como comprenderán no es bueno atormentarse comparando tu estado de enamoramiento actual con los del pasado, otorgando mayor crédito a estos últimos sólo porque resultaron ser  más pasionales o tal vez porque no estuvieron rodeados de tanta incertidumbre, razones - a mi parecer- que carecen de fortaleza para sentenciar a un amor como: Verdadero.
Pienso que cada vez que uno se enamora es diferente dependiendo no sólo de esta nueva persona sino también del estado de ánimo en que te encuentres, madurez y  del “momento”.
Todos sabemos que cuando uno se enamora pasados los treinta (por hacer alguna referencia cronológica) es totalmente distinto que hacerlo durante la universidad, con los años uno se vuelve más desconfiado y el lanzarte cual aventurero ha dejado de ser tu estilo. Hoy en día lo aconsejable es enamorarse progresivamente, a fin de cuentas es lo más inteligente y sano ¿Será posible medir o frenar los sentimientos? Sin ánimo de ser mata-pasiones, creo que en parte sí.
Muchas veces nos entregamos como si fuésemos un “all inclusive demasiado rápido – craso error. En esta vida hay que aprender a ser pacientes antes de dejarse llevar, porque uno nunca sabe lo sorprendente que puede ser conocer a una persona y poco a poco ir descubriendo que tienen en común más de la cuenta sin la necesidad de hacer ningún tipo de análisis y mucho menos ver el reloj.

Dedicado a GIE


martes, 8 de mayo de 2012

Soltera sin compromiso


Sería hipócrita no admitir que de niña sucumbiste ante la tentación de modelar alguna vez frente a un espejo, envuelta en una toalla o sábana blanca pretendiendo ser la novia más bonita del mundo. El sólo hecho de imaginarte entrando a  la iglesia  con aquel maravilloso vestido y ver a lo lejos a tu príncipe azul era una sensación tan deliciosa como comer un muss de cremino o tomar un helado de chocolate.

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo la idea de disfrazarte con la toalla deja de ser tan atractiva. Lamentablemente los años no perdonan y por lo general el espejo tampoco. El reflejo de aquella barbie que solías ser se esfumó y dió paso al de una humita mal envuelta o lo que es peor al cadáver de la novia gracias al stress del trabajo.
Y en lo que respecta al príncipe soñado preferiste pensar que fue a parar a un abismo, y decidiste tomar la sabia decisión de no esperarlo de pie, menos sentada y optaste por la mejor posición ECHADA porque sabías que jamás iba a llegar. Hoy por hoy sabemos que los príncipes azules son una especie en extinción y lo único que esperamos con resignación es a un hombre heterosexual,bueno, trabajador y que te ame de verdad.

En la actualidad una mujer de 30 años con el estado civil "soltera" no implicaría mayor sorpresa en un país del primer mundo, pero en el reino de "Lima-Limón" .....resulta ser poco menos que el apocalípsis para más de una.

Me explico...en la sociedad limeña cuando estás por cumplir o cumplidos los 30 y no estas casada te vuelves objeto de lástima o de cuchicheos y no es raro escuchar frases como: "Pobrecita, ya se le fue el tren" ó " Sólo le queda exportarse aquí ya no hay mercado" (Yo fuí víctima de esta última.)

Pero existe otra frase aún peor que recae casi siempre sobre la parejita de tórtolos que van 100 años juntos " ¿Y uds para cuando?" ..en ese preciso momento yo recomiendo respirar, contar hasta 10 y pedir a Dios que te de paciencia para no fulminar con la mirada a ese ser impertinente y maléfico, aunque lo más probable que termines haciendo es sonreír educadamente mientras notas que tu novio gira disimuladamente la cabeza y empieza a silbar o toser como diciendo conmigo no es. Y es ahi cuando te haces la pregunta: ¿Y a dónde se fue el compromiso?

Pero... ¿Qué es el compromiso? una promesa?, una garantía?, un logro?, una ocasión para regalar un anillo? una etapa de la vida o un negocio?

Para mi el compromiso es un acuerdo en el que dos personas deciden voluntariamente compartir su libertad. Esta claro que ni un anillo y mucho menos el matrimonio son una vacuna para el desenamoramiento y  menos una garantía para un amor vitalicio lo único que es real es la voluntad de dos personas de seguir amándose y estar juntos.

Es por eso que de nada sirve atormentarse si llevas en tu haber varios candidat@s que descalificaste o que te descalificaron, lo mejor es tomárselo con tranquilidad y no elegir por desesperación; la vida es tan corta que vale la pena meditar antes de elegir a la persona con la cual compartirás lo más valioso que tenemos: NUESTRO TIEMPO.

Moraleja: Más vale ser una solter@ feliz sin compromiso que una solter@ con un compromiso infeliz.